BODEGA LOS TONELES

Los Toneles ofrece un universo de experiencias en torno al vino. La propuesta se basa en crear espacios donde locales y turistas puedan saborear el vino desde diferentes perspectivas: historia, aprendizaje, disfrute, celebración, gastronomía y maridaje cultural. Ser esencialmente anfitriones significa recibir a cada huésped con un excelente servicio y atención.

Qué nos diferencia:

  • Bodega urbana cerca del centro de Mendoza
  • Patrimonio cultural
  • Multiespacio
  • Innovación constante
  • Personal apasionado y capacitado
  • Galería de arte

Dentro de las 11 grandes

capitales del vino

 
Great Wine Capitals

Nuestro lugar tiene como objetivo contar una historia: de Mendoza, de una familia inmigrante y de una emprendedora, una historia de un valioso patrimonio y de nuestros vinos. El concepto radica en interpretar la bodega como un espacio que da la bienvenida a los huéspedes para conectar con el asombroso mundo del vino: conocer su proceso de producción, degustar diferentes varietales, almorzar y cenar en nuestro restaurante Abrasado, y planificar eventos corporativos o privados en nuestro Gran salón.

Nuestros recorridos y catas transmiten la riqueza y complejidad del vino y su historia. Comunicamos momentos, personas, historias, tierra, grupos de trabajadores, pasión, generaciones y compromiso. Es una industria que requiere muchos factores clave para poder desarrollarse: la clemencia del clima, de nuestra tierra, el sol y las manos de las personas.

 

Bodega Urbana

Majestuosa obra de la viticultura mendocina.

La Bodega Los Toneles es una bodega urbana ya que se ubica a la entrada de la ciudad de Mendoza, capital internacional del vino. Su paisaje urbano está modelado por dos íconos de Mendoza, la estatua de la Virgen María y la escultura del Cóndor, que flanquean la entrada del centro de la ciudad y enmarcan la importancia de la ubicación de esta bodega. Los Toneles se erige como un multiespacio para la producción y veneración del vino, y rinde homenaje a la vasta historia cultural y arquitectónica de la provincia. Este antiguo lugar, fundado en 1922, es considerado pionero ya que refleja la arquitectura de la Revolución Industrial e identifica los valores culturales de la sociedad mendocina y la Edad de Oro de la viticultura argentina

Historia

En 1883 llega a Mendoza Don Dalmacio Armando, un inmigrante italiano. Comienza a trabajar en las tierras de Guaymallén y planta un pequeño viñedo en el mismo lugar donde se va a construir la bodega. Dos años después, en 1885, llega a la provincia su familia: su esposa y sus tres hijos, quienes luego se encargarán del proyecto y continuarán el trabajo de su padre con honestidad y esfuerzo. Durante el proceso de construcción de la bodega, una gran crisis económica golpea a Argentina y tienen que solicitar un préstamo de dos mil pesos al banco para poder continuar. Debido a la gran crisis, no tienen esperanzas de obtener el préstamo del banco. Sin embargo, gracias a la honestidad y buena reputación comercial de Don Dalmacio, el banco le otorga a la familia un préstamo de veinte mil pesos con solo su firma. Esto permite a la familia cumplir su sueño de fundar la bodega en el año 1922.

Patrimonio cultural de la provincia de Mendoza

Tras sus fundadores, la Bodega sufre otra grave crisis económica que afecta a todo el sector: unas bodegas son abandonadas y otras cerradas o quebradas. La bodega permanece sin uso y vacía durante 20 años hasta que en 2002 es adquirida por la familia Millán. Esta familia mendocina tradicional se involucra activamente en el proyecto con trabajo, inversión y dedicación para restaurar cada espacio: Los Toneles vuelve a la vida. La reconstrucción de la bodega se lleva a cabo para recibir a turistas locales, nacionales e internacionales y mostrar su patrimonio cultural al mundo.

Gracias a la determinación e importancia otorgada al sello arquitectónico, este magnífico edificio es declarado “Patrimonio Cultural de la provincia de Mendoza” en 2008 por las obras de remodelación, remodelación y puesta en valor.

Hoy, coherente con su espíritu original, la bodega mantiene su ambiente italiano clásico, elegante y romántico. Está abierto a todos los huéspedes que quieran vivir un recorrido sin desperdicios y llevarse a casa un recuerdo de perfecta combinación entre estilo, urbanismo y tradición como recuerdo.

Restaurante Abrasado

Maridaje de sentidos

Como toda familia que se enorgullece de su hogar, Bodega Los Toneles disfruta de recibir invitados para celebrar y saborear momentos de placer, negocios o relajación. Nuestra historia y tradición se funden entre sí destellando los sentidos con una propuesta vanguardista y cosmopolita.

El pilar gastronómico de nuestro restaurante es el producto y, por ello, busca la excelencia de sus ingredientes. Los huéspedes abrasados ​​pueden disfrutar de carne, vino, aceite de oliva, vinagre balsámico y especias que provienen de nuestros propios campos y viñedos. Con un cuidado origen, estos productos realzan los sabores y aromas del campo argentino.

La excelencia de nuestros platos se basa en la total trazabilidad del producto. La carne, paradigma culinario argentino, es la estrella de nuestro restaurante. Así, la calidad está garantizada en todas las etapas de producción y distribución; empezando por la crianza del ternero que proviene de nuestras propias fincas en el Sur de Córdoba. El ganado se cría de forma natural, lo que da como resultado cortes de excelente calidad y ternura. Luego, es sacrificado en nuestras propias instalaciones con óptimas condiciones de cuidado y control. Los estándares de salud son priorizados con controles certificados por SENASA. Después de eso, los cortes se distribuyen diariamente a nuestras cocinas, se añejan cuidadosamente en seco, llegan al corte especial de res de Abrasado, y luego se sirven a nuestros invitados.

Carne de vacuno añejada en seco

La carne de vacuno añejada se erige como el método característico de Abrasado. Este exclusivo tratamiento de crianza mejora el sabor, la ternura, la textura y la jugosidad de la carne. Consiste en mantener los mejores cortes de res en un sistema de enfriamiento especial donde se crea un microclima: temperatura de 1-3 grados centígrados, 50% a 70% de humedad y flujo de aire controlado. Este proceso toma un mínimo de 30 días en los que suceden las siguientes etapas:

– A medida que pasan los días se va eliminando el ácido láctico que produce el animal en el momento del sacrificio, creando así más ternura.

– Las enzimas cárnicas desintegran los tejidos conectivos del músculo produciendo una textura más suave.

– Este proceso, al estar seco, permite que los líquidos se evaporen y crea una capa externa dura que se retira en el momento de la cocción. Dicha capa protege el núcleo de la carne y permite mayor complejidad, intensifica el color y concentra los sabores.