Instituto de Olivicultura y fábrica de aceite (1939–1963)
Ciencia, enseñanza y producción: el legado del olivar mendocino.
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Con la creación de la Universidad Nacional de Cuyo en agosto de 1939, la antigua Escuela Nacional de Vitivinicultura dio paso a una nueva etapa de enseñanza superior: nació la Escuela de Agronomía, que en 1946 pasaría a llamarse Facultad de Ciencias Agrarias
La institución comenzó a ocupar progresivamente las instalaciones de la Quinta Agronómica, y en 1943 se recibieron allí los primeros dieciocho ingenieros agrónomos de la provincia, marcando un hito en la formación profesional del agro mendocino.
Durante esos años de transformación académica, surgió un proyecto clave para consolidar la enseñanza técnica y científica en torno al olivo. El Dr. Julio Savastano, profesor de olivicultura y pionero en estudios sobre el aceite de oliva, propuso la creación de una fábrica de aceite dentro del predio. Su propuesta, elevada el 9 de febrero de 1942, fue un hecho inédito en el país: por primera vez una institución educativa universitaria incorporaba un establecimiento de producción olivícola como parte de su sistema de enseñanza.
En pocos meses se adquirieron las máquinas —muchas de las cuales aún se conservan en la actual Facultad de Ciencias Agrarias— y se adaptó un antiguo edificio de la Quinta, construido treinta y cinco años antes, que había sido sede del Laboratorio Central. Finalmente, el 27 de junio de 1942, se inauguró oficialmente la primera fábrica de aceite de oliva de la Facultad de Ciencias Agrarias. Participaron el gobernador de Mendoza Dr. Corominas Segura, el rector Dr. Edmundo Correas, el director de la Escuela de Agronomía Ing. Teófilo Barañao, el propio Dr. Savastano y numeroso público.
Desde su puesta en marcha, la fábrica integró producción, docencia e investigación, procesando las aceitunas del olivar histórico y generando aceite que se envasaba y comercializaba localmente.
A pesar de las dificultades de la época —como la escasez de combustible durante la Segunda Guerra Mundial—, la fábrica se convirtió en símbolo del vínculo entre el conocimiento científico y la producción agrícola, integrando la experiencia de estudiantes y docentes con la elaboración de productos de alta calidad. En 1948, la Facultad participó en una exposición en el Parque General San Martín, donde presentó su fábrica de aceite, su bodega y su planta de lácteos, mostrando el alcance de su labor tecnológica y educativa.
En 1953, la Facultad de Ciencias Agrarias se trasladó a su nuevo y actual emplazamiento en Chacras de Coria, cerrando una etapa histórica de más de setenta años de enseñanza agrícola en el corazón de la ciudad. Sin embargo, este legado perdura en el paisaje del Centro Cívico: entre casuarinas, plátanos y olivos centenarios, aún late la memoria de un tiempo en que la ciencia, la educación y el trabajo rural sembraron los orígenes de la cultura olivícola mendocina.